La disputa por posiciones políticas en el sur del estado ha escalado a un escenario de confrontación interna que evidencia fracturas, acuerdos incumplidos y una intensa lucha por el control territorial. En el centro del conflicto se encuentra Carlos Esteban Solís García, identificado como el principal operador enviado por Eliseo Fernández Montufar para frenar las aspiraciones de Bebé Farías en esa región.
De acuerdo con versiones políticas locales, Solís García busca persuadir a Farías para que desista de competir por una posición que, según se afirma, habría sido pactada desde un inicio para el exalcalde campechano. No obstante, el aspirante habría decidido mantenerse en la contienda, generando una confrontación directa entre ambos grupos.
El trabajo del operador se desarrolla principalmente en el municipio de Candelaria, en el sur de Campeche, una zona caracterizada por altos niveles de marginación, dispersión poblacional y estructuras políticas locales consolidadas. Diversas fuentes señalan que en esa región la influencia del grupo de Farías se sostiene mediante redes territoriales construidas durante años, lo que dificulta la penetración de otros actores políticos.
En contraste, la presencia de Eliseo Fernández en esa zona sería limitada, lo que obligaría a su equipo a desplegar operadores con capacidad de negociación directa en comunidades apartadas, incluso en áreas de difícil acceso donde la política se decide más por liderazgos locales que por estructuras partidistas formales.
El conflicto habría trascendido el ámbito estatal y alcanzado a la dirigencia nacional de Movimiento Ciudadano, partido al que pertenecen los involucrados. Según versiones internas, el caso fue planteado ante Dante Delgado, figura central del movimiento, quien habría solicitado mediciones y acuerdos antes de definir cualquier candidatura o posición.
Analistas consideran que esta disputa refleja no solo una pugna personal, sino una lucha por el control político del sur de Campeche, donde las candidaturas representan la posibilidad de consolidar estructuras electorales de largo plazo.
Mientras tanto, Carlos Solís García continúa su labor en campo intentando reorganizar apoyos y debilitar la influencia del grupo rival, sin que hasta el momento exista una resolución clara. El desenlace de este conflicto interno podría redefinir el equilibrio de fuerzas dentro del movimiento naranja en la entidad y anticipar nuevas fracturas rumbo a futuros procesos electorales.




