A sólo unos días del arranque de la Copa del Mundo, México intensificó su estrategia de seguridad para garantizar el desarrollo del torneo y evitar incidentes relacionados con el crimen organizado, aunque las movilizaciones sociales y protestas en la capital se han convertido en la principal preocupación de las autoridades.
El gobierno federal contempla el despliegue de más de 100 mil elementos entre soldados, marinos, Guardia Nacional y corporaciones policiacas en sedes mundialistas como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, además de diversos destinos turísticos que recibirán miles de visitantes durante el evento internacional.
Sin embargo, previo a la inauguración, el ambiente en la capital mexicana ya refleja fuertes medidas de contención. Comercios y edificios del Centro Histórico permanecen protegidos con vallas metálicas, mientras diversas calles continúan bloqueadas por campamentos de manifestantes y operativos de policías antimotines.
Este martes, integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación intentaron avanzar hacia el Estadio Azteca, mientras mantienen tomadas diversas zonas del Zócalo capitalino, espacio que a partir del jueves será sede del principal festival futbolero organizado en el país.
A las protestas magisteriales se suman movilizaciones anunciadas por sindicatos y colectivos de familiares de personas desaparecidas, quienes prevén manifestarse durante los días previos al inicio del Mundial.
Pese a la tensión social, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que la ceremonia inaugural se llevará a cabo sin contratiempos.
“La inauguración está garantizada, no hay problema. El Mundial se va a disfrutar”, afirmó la mandataria.
El torneo representa uno de los mayores retos logísticos y de seguridad para la FIFA y los tres países anfitriones: México, Estados Unidos y Canadá. En el caso mexicano, el desafío también incluye demostrar capacidad para contener episodios de violencia ligados al crimen organizado.
En meses recientes, el país enfrentó hechos que encendieron las alertas internacionales, como los disturbios tras la muerte de un líder del Cártel Jalisco Nueva Generación y un tiroteo ocurrido en la zona arqueológica de Teotihuacán.
Incluso, la embajada de Estados Unidos reiteró este martes recomendaciones de seguridad para sus ciudadanos, solicitando reconsiderar viajes a Jalisco y extremar precauciones en Ciudad de México y Nuevo León, entidades donde se celebrarán partidos mundialistas.
Mientras el balón está por comenzar a rodar, México se prepara para enfrentar no sólo el desafío deportivo, sino también la presión social y de seguridad que acompaña al evento más grande en la historia de los Mundiales.




