Andrew Mountbatten-Windsor, exmiembro de la familia real británica conocido como el expríncipe Andrés, fue detenido este jueves por presunta conducta indebida durante el ejercicio de un cargo público, en un caso que vuelve a colocar bajo escrutinio a la monarquía del Reino Unido y reaviva sus antiguos vínculos con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.
Aunque Mountbatten-Windsor ha rechazado reiteradamente cualquier irregularidad, su relación con Epstein ha sido motivo de controversia durante más de diez años. La investigación actual analiza, entre otros puntos, reportes según los cuales en 2010, cuando fungía como enviado especial del Reino Unido para comercio internacional, habría compartido información comercial confidencial con el financiero. Dichos intercambios figuran en millones de páginas de documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos divulgados el mes pasado.
Tras su arresto, el monarca británico Carlos III señaló que la ley debe seguir su curso respecto al caso que involucra a su hermano. Mountbatten-Windsor, quien cumplió 66 años el mismo día de su detención, había sido desalojado recientemente de su residencia cercana al Castillo de Windsor y trasladado a una propiedad real en Norfolk.
La situación del ex príncipe se había deteriorado desde años atrás. En 2019, la entonces soberana Isabel II lo obligó a retirarse de sus funciones oficiales y actividades públicas tras la polémica generada por una entrevista con la BBC, en la que intentó explicar su relación con Epstein, lo que desató duras críticas y dañó seriamente su imagen.
Además, Mountbatten-Windsor fue acusado por Virginia Giuffre de haber abusado sexualmente de ella cuando tenía 17 años, dentro del contexto de la red de tráfico sexual dirigida por Epstein. El ex príncipe negó los señalamientos, pero en 2022 alcanzó un acuerdo económico extrajudicial con Giuffre, lo que evitó un juicio civil.
El distanciamiento con la familia real se profundizó el año pasado tras la publicación de un libro de memorias que incluyó nuevos detalles sobre su relación con Epstein, difundido meses después del fallecimiento de Giuffre.
Posteriormente, Carlos III le retiró el uso del título de príncipe y le ordenó abandonar su residencia oficial. La semana pasada, en un hecho inusual, el Palacio de Buckingham informó que cooperaría plenamente con las autoridades si se iniciaba una investigación policial formal.




