La indignación y el desconcierto marcaron la tradicional quema de Juan Carnaval en la llamada “Ciudad de las Tres Culturas”, luego de que un incidente con fuego estuviera a punto de provocar daños en el sistema de videomapping del proyecto turístico Luz y Sombra, ubicado frente al Hotel San Miguel Arcángel.
Habitantes de Izamal señalaron que el evento evidenció fallas graves de organización y seguridad, responsabilizando indirectamente a la administración municipal encabezada por Melissa Puga, a quien acusaron de priorizar el espectáculo sobre la prevención.
De acuerdo con testigos, el primer cuadro de la ciudad carecía de personal suficiente de Protección Civil, pese a tratarse de una actividad que involucra pirotecnia y fuego abierto ante decenas de asistentes. Esta ausencia resultó crítica cuando, tras la lectura del tradicional testamento, la figura de Juan Carnaval fue incendiada y un proyectil encendido salió despedido.
El artefacto impactó una rama seca de una palmera que durante años ha formado parte del paisaje turístico del sitio. En cuestión de segundos, la vegetación comenzó a arder, generando alarma entre los presentes y temor de que las llamas alcanzaran las cámaras del videomapping, ubicadas a escasos metros.
La reacción fue caótica. Sin brigadas especializadas visibles, policías municipales intentaron sofocar el incendio con extinguidores, mientras ciudadanos observaban con nerviosismo. Finalmente, el fuego fue controlado, aunque la palmera quedó prácticamente carbonizada.
El susto colectivo dio paso a críticas y murmullos entre los asistentes, quienes cuestionaron la falta de previsión y la aparente improvisación del evento. Para muchos, el incidente no solo puso en riesgo un atractivo turístico clave, sino también la seguridad de las personas presentes.
El episodio se suma a una serie de señalamientos ciudadanos sobre la gestión municipal, en un contexto donde la percepción pública apunta a errores recurrentes en la organización de eventos masivos. Aunque no se reportaron lesionados ni daños confirmados al equipo tecnológico, el incidente dejó al descubierto vulnerabilidades que pudieron terminar en una tragedia mayor.
Hasta el momento, las autoridades municipales no han emitido un informe detallado sobre lo ocurrido ni sobre los protocolos de seguridad aplicados durante la celebración.




