En lo que algunos ya califican como una “gesta histórica” digna de figurar junto a los grandes proyectos nacionales, jóvenes vinculados a Morena celebraron públicamente haber pintado de color guinda… una banca de parque. Sí, una sola. 🎨
La escena, difundida en redes sociales, fue presentada como un acto de activismo político y de presencia territorial en la capital yucateca rumbo a las elecciones de 2027. Un gesto que, según sus promotores, marca el inicio de la “reconquista” de Mérida, actualmente gobernada por el Partido Acción Nacional (PAN).
Mientras tanto, del otro lado del espectro político, difícilmente alguien habría confundido el momento con un terremoto electoral; a lo mucho, con un temblor… pero de carcajadas.
🟣 Activismo de bajo presupuesto
Para un movimiento que encabeza el poder federal y controla la mayoría de las entidades del país, la escena resultó, para críticos y usuarios en redes, cuando menos desconcertante. No hubo inauguración de obras, programas sociales nuevos ni anuncios de infraestructura: hubo una brocha, pintura guinda y una banca pública.
El acto evocó, con ironía inevitable, la retórica grandilocuente que suele acompañar a los proyectos de la llamada Cuarta Transformación, impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Solo que esta vez, la “obra emblemática” cabía perfectamente en un parque de barrio… y sin necesidad de licitación.
🤏 “Músculo político” versión mini
La acción también fue interpretada como un intento de marcar territorio simbólico en una ciudad que históricamente ha sido bastión panista. Sin embargo, la escala del gesto llevó a muchos a preguntarse si se trata de una estrategia política o de un ejercicio de manualidades con fines partidistas.
Porque si pintar una banca es el punto de partida de la campaña rumbo a 2027, cabe preguntarse cuál será el siguiente paso: ¿pintar un bote de basura?, ¿apropiarse cromáticamente de una jardinera?, ¿o quizá declarar zona liberada un columpio?
👔 Funcionarios bajo la lupa
Entre los nombres señalados por críticos como promotores o simpatizantes de la actividad aparecen el regidor Adrián Gorocica y el secretario de la Juventud, Alan Padrón Albornoz, a quienes se les atribuye —con sarcasmo— haber aportado la famosa “latita de pintura” para guindar el mobiliario urbano.
Más allá de la anécdota, el episodio abre un debate incómodo para el partido oficialista: si con todo el aparato gubernamental detrás, su presencia juvenil en Mérida se traduce en una banca repintada, el camino hacia la alcaldía podría requerir algo más que brochas y entusiasmo cromático.
🗳️ Una batalla que apenas comienza
Mérida representa una plaza estratégica en el mapa político nacional yucateco. Ganarla implicaría romper décadas de dominio panista; perderla nuevamente confirmaría que no basta con el color para conquistar a un electorado exigente.
Por ahora, la banca guinda permanece como símbolo involuntario de esta etapa temprana: para unos, señal de activismo; para otros, prueba de que la maquinaria política más poderosa del país puede, al menos por ahora, reducirse a una cubeta de pintura y una foto para redes.




