Mérida, Yucatán.– En la política yucateca los movimientos no son casualidad, y mucho menos cuando se repiten en distintos frentes, colores y cargos. En los últimos meses, varios funcionarios y liderazgos locales han comenzado a destacar no solo por su trabajo institucional, sino por acciones que, históricamente, no eran comunes en sus responsabilidades formales.
¿Gestión pública eficiente o calentamiento político rumbo a 2027? La pregunta flota en el aire.
Funcionarios que hacen “lo que antes no se hacía”
🔹 Milo Barrera, secretario de Economía, ha sorprendido al bajar al territorio y reunirse con artesanos, decoradores, talladores de piedra y trabajadores de oficios tradicionales en colonias y comisarías de Mérida. Un ejercicio poco visto en esa dependencia.
La duda es inevitable: ¿es política económica de proximidad… o el inicio de un proyecto con miras a la Alcaldía?
🔹 Cecilia Patrón, alcaldesa de Mérida, ha convertido el territorio en su oficina. Colonias y comisarías han sido recorridas una y otra vez, con presencia constante y contacto directo con la ciudadanía.
La pregunta es directa: ¿gobernar desde la calle o asegurar el terreno rumbo a la reelección?
🔹 Efraín Rivero ha cambiado la narrativa del Catastro de Mérida: hoy se escucha, se atiende y se corrigen cobros injustos del predial, algo impensable hace algunos años, cuando la dependencia era sinónimo de quejas y malos tratos.
¿Convicción administrativa o motivación política con premio incluido: diputación local o federal?
🔹 Alaine López, desde la Secretaría de Infraestructura, ha puesto el acento en la supervisión, la transparencia y el cumplimiento de plazos, rompiendo con la vieja fama de “bisne” que históricamente rodea al área.
La pregunta incómoda: ¿eficiencia institucional o la antesala de un cargo de elección popular impulsado desde Palacio?
🔹 Brenda Sánchez, dirigente municipal del PAN en Mérida, se ha dejado ver caminando colonias y comisarías, levantando bandera y estructura… sin que oficialmente sean tiempos de campaña.
¿Disciplina partidista o la promesa de una regiduría o una plurinominal?
Nada es coincidencia
En Mérida, los movimientos se leen, se miden y se recuerdan. Cuando demasiados actores comienzan a comportarse como candidatos antes de tiempo, el mensaje es claro: la sucesión ya empezó, aunque nadie lo diga en voz alta.
Porque en política —como bien saben los lectores— nada es casualidad, y todo tiene destinatario.




